ANÁLISIS
Paso al frente en el vestuario
El núcleo duro se conjura para devolverle al equipo la identidad a base de «garra» y de «partirse la cara»
16.12.2013 | 22:36
RAFA MARÍN
Después de que el Ciutat reaccionara con pitos cuando el Elche desperdició la oportunidad de sentenciar el partido, el Levante respondió a base de casta y compromiso de sus jugadores en lo que fue la mejor noticia sin duda más allá del triunfo, el doblete de David Barral o el final de la mala racha. Con excepción del día del Espanyol, la segunda parte del viernes sirvió para que la grada por primera vez conectara con el equipo y se desterrara la sensación de extrañamiento tan preocupante que últimamente se percibía en Orriols.
Con cinco derrotas consecutivas a cuestas, el núcleo duro del equipo dio un paso adelante para revertir la dinámica negativa. Y es que tras el cambio de ciclo del pasado verano, la configuración de un proyecto con muchos jugadores nuevos -la mayoría de ellos además extranjeros- y sin varios baluartes de las últimas temporadas la necesidad de rehacer el grupo era una de los grandes retos para que los que se fichó a un técnico de perfil alto como Caparrós, que con la gestión que está haciendo aún no ha encontrado esa tecla pese a que su decisión de mantener a Juanfran como hilo conductor continúe demostrándose como muy positiva.
Minutos después de consumarse la victoria, uno de los capitanes, el lesionado Héctor Rodas, colgaba en las redes sociales la fotografía de una piña celebrando un gol y el mensaje de la «unión es la salvación» del año de la primera permanencia. Un detalle paradigmático de la necesidad de de estrechar los lazos como equipo y de enviar mensajes como los de Barral celebrando su doblete junto a compañeros como Keylor o Pedro Ríos.
Las declaraciones post-partido de la mayoría de los protagonistas también cumplieron esas coordenadas. Y es que la falta de identidad de los granotas no sólo se percibía de puertas hacia afuera ateniéndose a palabras como las de Pedro López, uno de los hombres clave dentro del grupo: «Se trata de que cada uno se responsabilice y que se parta la cara por el equipo». Una opinión compartida públicamente por Rubén, que reconoció que «en partidos anteriores faltó garra», o un Pedro Ríos que puso el dedo en la ausencia de «intensidad».
Y es que más allá de en cuestiones tácticas o recetas milagrosas, en lo que se cimentó la remontada fue en el paso adelante que los jugadores dieron por motu proprio y pese a la arenga de Caparrós en el descanso también a la presencia de dos futbolistas claves como Barral y Rubén, quienes mejoraron en mucho las prestaciones de los que habían sido titulares: un Babá otra vez lesionado antes del descanso „¡-«más de lo mismo», dijo el míster- y un Sérgio Pinto que pagó los platos rotos de un negativo primer tiempo.
Una línea mucho más difusa
Pese a que Caparrós apostó desde pretemporada por una diferenciación muy acusada entre titulares y suplentes, lo cierto es que en estos momentos la progresión del equipo apunta a una línea algo más difusa. Sin contar a Rubén por la excusa médica, la victoria contra el Elche reactivó a tres hombres con un protagonismo limitado como venían siendo David Barral, Nikos y un Ríos que aun así reconocía estar «falto de chispa» por la falta de continuidad. Y es que en la plantilla tal vez existan más casos aprovechables que sumar a la causa granota.
Después de que el Ciutat reaccionara con pitos cuando el Elche desperdició la oportunidad de sentenciar el partido, el Levante respondió a base de casta y compromiso de sus jugadores en lo que fue la mejor noticia sin duda más allá del triunfo, el doblete de David Barral o el final de la mala racha. Con excepción del día del Espanyol, la segunda parte del viernes sirvió para que la grada por primera vez conectara con el equipo y se desterrara la sensación de extrañamiento tan preocupante que últimamente se percibía en Orriols.
Con cinco derrotas consecutivas a cuestas, el núcleo duro del equipo dio un paso adelante para revertir la dinámica negativa. Y es que tras el cambio de ciclo del pasado verano, la configuración de un proyecto con muchos jugadores nuevos -la mayoría de ellos además extranjeros- y sin varios baluartes de las últimas temporadas la necesidad de rehacer el grupo era una de los grandes retos para que los que se fichó a un técnico de perfil alto como Caparrós, que con la gestión que está haciendo aún no ha encontrado esa tecla pese a que su decisión de mantener a Juanfran como hilo conductor continúe demostrándose como muy positiva.
Minutos después de consumarse la victoria, uno de los capitanes, el lesionado Héctor Rodas, colgaba en las redes sociales la fotografía de una piña celebrando un gol y el mensaje de la «unión es la salvación» del año de la primera permanencia. Un detalle paradigmático de la necesidad de de estrechar los lazos como equipo y de enviar mensajes como los de Barral celebrando su doblete junto a compañeros como Keylor o Pedro Ríos.
Las declaraciones post-partido de la mayoría de los protagonistas también cumplieron esas coordenadas. Y es que la falta de identidad de los granotas no sólo se percibía de puertas hacia afuera ateniéndose a palabras como las de Pedro López, uno de los hombres clave dentro del grupo: «Se trata de que cada uno se responsabilice y que se parta la cara por el equipo». Una opinión compartida públicamente por Rubén, que reconoció que «en partidos anteriores faltó garra», o un Pedro Ríos que puso el dedo en la ausencia de «intensidad».
Y es que más allá de en cuestiones tácticas o recetas milagrosas, en lo que se cimentó la remontada fue en el paso adelante que los jugadores dieron por motu proprio y pese a la arenga de Caparrós en el descanso también a la presencia de dos futbolistas claves como Barral y Rubén, quienes mejoraron en mucho las prestaciones de los que habían sido titulares: un Babá otra vez lesionado antes del descanso „¡-«más de lo mismo», dijo el míster- y un Sérgio Pinto que pagó los platos rotos de un negativo primer tiempo.
Una línea mucho más difusa
Pese a que Caparrós apostó desde pretemporada por una diferenciación muy acusada entre titulares y suplentes, lo cierto es que en estos momentos la progresión del equipo apunta a una línea algo más difusa. Sin contar a Rubén por la excusa médica, la victoria contra el Elche reactivó a tres hombres con un protagonismo limitado como venían siendo David Barral, Nikos y un Ríos que aun así reconocía estar «falto de chispa» por la falta de continuidad. Y es que en la plantilla tal vez existan más casos aprovechables que sumar a la causa granota.

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